La música, placer de ángeles se compuso para escucharse en las nubes, o -El efímero placer de enchufarte a tu iPod en pleno vuelo-

Elplacer

El mejor lugar para escuchar música, sin duda alguna, es en un avión. Durante lo que dura el vuelo, o el tiempo permitido para encender dispositivos electrónicos durante él, el porcentaje de probabilidades de ser molestado, interrumpido o distraído es verdaderamente mínimo, si lo comparamos con las posibilidades existentes al disponerte a hacer lo propio en otras circunstancias.

Tu mamá no entrará inoportunamente, como toda buena mamá que se jacte de serlo, a pedirte que le bajes a tu endiablada música. Tu esposa, abuelita, hijos o demás parentela imprudente que siempre que te ven sentado y con audífonos, se les ofrece algo -ahorita que estas desocupado-. El gaaaaaaaáaas; la campana revienta tímpanos del camión de la basura; los testigos de Jehová que se pegan al timbre con todo lo que la fuerza depositada en sus testículos les permiten; la ruidosa bocina reventada colgando de la bicla de los tamales calientitos que anda por toda la ciudad; los de la compañía de luz que van a checar el inservible y caduco medidor; las campanadas de la iglesia cercana llamando a misa de 12, no importando si son las 8; tu pinche maestra de química; las noticias de ayer, en la radio de hoy; el cartero; el pinche perro hambriento del vecino o la gata en brama de la vecina; el estridente silbato de los carritos camoteros en vías de extinción; los claxonazos, sirenas de bomberos, ambulancias, aviones, helicópteros y demás sinfonías cacofónicas de la gran ciudad; el teléfono con insufribles llamadas pidiéndote que votes por Peña Nieto; la hormonada de tu novia que sutilmente te pide que le apasigües el alma ahora que por fin están encamaditos; en fin…

Y como es un placer de ángeles, has de ser el elegido, no a cualquiera que se trepe en un avión se le brinda esta posibilidad, no señor. En principio te ha de ser asignado el asiento junto a la ventanilla, cualquiera de las otras dos posibilidades no garantiza la experiencia. Segundo, habrás de hacer bien tu play list, que si eres inteligente, las dos horas que te lleva esperar por tu vuelo en el nauseabundo aeropuerto las podrás usar en confeccionarlo a conciencia y para esto hace mucha falta que te conectes a fondo con tu estado de ánimo. Tercero, no te apendejes y dejes tus audífonos o el adminículo electrónico reproductor de MP3 y/o MP4 en la maleta o bolsa que uno acostumbra depositar en los incomodísimos compartimentos superiores de las cabinas aeronáuticas. Cuarto, en cuanto el chofer que conduce el aparato volador en el que te desplazas por los aires, llamado capitán, de el permiso de encender los dispositivos electrónicos, deberías de estar imposibilitado a escucharlo, ya que varios minutos antes tu misión cumplida de estar recostado en tu nube, en el paraíso de los melómanos, y disfrutando del efímero placer de estar enchufado a tu iPod estaría en pleno vuelo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s