El crimen de Pitol

Con la nota final de “La lista no pretende ser exhaustiva…” el escritor Sergio Pitol nos entrega una mal lograda reseña de lo que es la Novela Policiaca. Nos da una escueta semblanza desde lo que él considera su aparición hasta tiempos más cercanos y menciona, tan sólo, a los que él considera los mas importantes representantes del género. Es un crimen inocultable, dejar de lado a Georges Simenon, Andreu Martín o Chester Himes, por mencionar sólo a algunas de su omisiones tan notorias e importantes y en su lugar enlistar y ensalsar a Agatha Christie, …ha lugar! exclamaría un fiscal.

El misterio se acrecenta al adentrarnos en el texto y no encotrar ni por asomo a Rafael Bernal y su Complot Mongol y manipular la historia refiriendo la floja novela del buen narrador Jorge Ibargüengoytia Dos crímenes como la primera del género en nuestro país. Imperdonable, de cadena perpetua. Pero su delito no queda ahí, deja de lado a Paco Ignacio Taibo II quien es ganador de por lo menos tres premios Dashiell Hammett en la Semana negra de Gijón, festival internacional de novela de este obscura cromatología que se celebra anualmente en esa ciudad española y que además, en un esfuerzo por difundir este tipo de publicaciones Taibo II es fundador junto con otros escritores del orbe. Esta violación si lo hace merecedor de la pena de muerte, al menos como columnista.

No contento con esas fechorías, Pitol nos oculta evidencias al no proporcionar un retrato hablado del estado actual de la categoría e ignora inpunemente a Haruki Murakami y su Tokio Blues en el plano internacional y a Élmer Mendoza con ya varias buenas historias como Efecto Tequila, con la que fue finalista en 2005 en el anteriormente mencionado Premio Dashiell Hammett, entre las plumas nacionales.

Así, el crimen de Sergio Pitol, deseando que no quede sin castigo o por lo menos que alguien nos aclare esta serie de párrafos desafortunados, que voluntaria o involuntariamente escritos por este señor, nos ofrece un panorama distorcionado de la realidad. Ojalá que por lo menos algún día lo resuelva PIT II y su entrañable personaje Olga Lavanderos, o en su defecto el eficiente detective Belascoarán Shayne en alguna entrega futura de esta saga.

Para mayor referencia, léase la susodicha colaboración de Pitol en La Jornada: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/05/05/105510374-la-novela-policial

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