Crónica navideña

Eugenio Robleda

184444_4645089078782_439368681_n

Ese día, como cada año, era especial, único. Todos teníamos nuestras tareas asignadas, algunos desde varios días antes, semanas quizás. Yo iba por los refrescos desde temprano, así que me tocaba lavar envases de Coca Cola y de Orange Crush de vidrio y que vacíos, pesaban igual o mas que llenos, siempre estaban empolvados ya que los arrumbábamos en el patio trasero de la casa, abajo de los calentadores y de cientos de ramas de los árboles del jardín del vecino, que eran los encargados de proporcionar las otoñales hojas que tapaban las coladeras de la azotea y que me tocaba barrer cada época de lluvias, pero esa es otra historia. Así que con los envases limpios y en uno de esos incómodos carritos de alambre que se plegaban iba a la tienda de Melito, en la esquina de Vieyra, en donde vivíamos y no recuerdo cual otra, a dos…

Ver la entrada original 1.077 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s