La Carrera Panamericana 2016

La Carrera Panamericana, The Ultimate Road Race, es una de las competencias de autos más difíciles, sólo después del Dakar. Cada año es un reto de logística para organizadores y competidores; este año es especial por dos razones: la primera es porque, a diferencia de las ediciones anteriores, empieza en el centro del país. La segunda, un atractivo extra, es la categoría MINI Panam Challenge, que debuta en esta edición, con un contingente de doce MINI Cooper en la que compiten reconocidos pilotos como Benito Guerra Latapí y su copiloto Jaime Zapata. Además de Eduardo Henkel y Sergio Puente entre otros.

Las primeras etapas son hacia el sur, como las dos primeras ediciones en los años cincuenta que se corrieron en su totalidad a partir del norte. La edición número XXIX de La Carrera Panamericana sale de la capital del Estado de Querétaro el 13 de octubre y termina el 20 del mismo mes en la capital de Durango.

Un gran contingente de autos clásicos de competencia, junto con los modernos MINIS recorren a velocidades promedio superiores a los 180 kmh, una ruta de más de 3,500 kilómetros de carreteras federales mexicanas, como cada año, a través de maravillosos escenarios y paisajes naturales. La etapa de calificación es en las cercanías de Peña de Bernal y una gran comida de bienvenida se lleva a cabo posteriormente en la Hacienda Viborillas.

El primer día, el 14 de octubre, la gran caravana Panamericana llega a la Ciudad de Puebla, previas etapas de velocidad y sus tránsitos respectivos; al siguiente día, los participantes arriban a la Ciudad de los Palacios, en donde una recepción multitudinaria admira los autos que llegan frente a Bellas Artes. Toluca es la meta del 16 de octubre, las etapas de velocidad de este día son espectaculares por los tramos que cruzan los bosques que circundan al nevado de Toluca durante el recorrido.

En la Ciudad de Morelia, al siguiente día, está el arco de meta, donde la etapa de velocidad de Mil Cumbres es uno de los retos de mayor tradición, determinante y más esperado por público y competidores. Para el 18 de octubre la meta es Guanajuato, frente al Teatro Juárez, justo después de recorrer una de la etapas mas cortas y veloces del día en La Valenciana. Después de La Congoja, el Cerro de la Bufa, uno de los tramos de velocidad más rápidos y espectaculares, visitado por muchos espectadores es el escenario de la última etapa del día siguiente, previa al arco de meta en la Ciudad de Zacatecas.

Durango es la meta final el 20 de octubre, donde los corredores festejan tras sortear las últimas etapas y una de las más difíciles de todo el evento: el Espinazo del Diablo. Por la noche se lleva a cabo la última Cena de Premiación de esta XXIX Edición de La Carrera Panamericana.

La Carrera Panamericana no perdona, ninguna competencia permite errores, pero en siete complejos y difíciles días con más de tres mil kilómetros, las posibilidades de un desatino son muchas, por lo que es determinante una preparación física y mental de la tripulación, tener un excelente levantamiento de la ruta, la puesta a punto del auto, tener muy estudiada la logística y el apoyo mecánico. Con el tiempo, La Carrera se ha profesionalizado de una manera total, participar en ella no es cosa fácil, en gran medida por el elevado costo dadas las especificaciones técnicas y de seguridad requeridas en el desarrollo de los autos. Si participar en La Pana no es sencillo, conseguir el triunfo es todo un reto, un lujo al que pocos pueden acceder.
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Rally Histórico Transpeninsular 2016

Inaugurada en 1973, La Carretera Transpeninsular México 1, “Benito Juárez”, es la vía de enlace terrestre entre Tijuana y Cabo San Lucas con una longitud aproximada de 1,740 km. Su trazo serpenteante conecta todas las poblaciones intermedias, cruzando valles desérticos y serranías a lo largo de la Península de Baja California y en su ir y venir, da cuenta de las costas del Océano Pacífico y el Mar de Cortez.

 

Es una tierra atemporal cubierta por el cielo de un azul único que enmarca y resalta el colorido de los comercios, sus peculiares construcciones, señalizaciones, transportes y una infinidad de cactáceas que, alternando con interminables extensiones semidesérticas, algunas zonas agropecuarias, pequeños oasis de flacas y altas palmeras y sus sorprendentes kilómetros costeros, se encuentran a los costados de la carretera transpeninsular y ocasionalmente destellan en tus ojos a un ritmo particular y llenando de una especial armonía todo el trayecto.

 

Este es el escenario perfecto para que el mundo conozca, a través del deporte motor, parte de México: una península, dos estados, siete municipios, innumerables bellezas naturales y la inigualable calidez de sus habitantes.

 

Esta tierra vio nacer las competencias off road, como la mundialmente famosa Baja 1000, ya hace 40 años, por lo que el público bajacaliforniano no es ajeno a este tipo de competencias. Existe pues, ya, una afición que enriquece, así, y le da color a esta primera versión del Rally Histórico Transpeninsular.

 

Con el tradicional formato de rallies conformado por etapas de velocidad cronometradas, tránsito y servicio, se llevó a cabo sobre la México 1, el Rally Histórico Transpeninsular, cerrada durante la competencia al tránsito público, gracias el apoyo de las autoridades federales, estatales y municipales para el cierre de carreteras y de auxilio y protección incluso en zonas urbanas

 

Se recorrieron más de 1,740 kilómetros en tres días, divididos en ocho pruebas de velocidad, por día, previamente definidas para este fin, tomando en cuenta, principalmente, la seguridad tanto de competidores como de oficiales de carrera y público en general, y de la misma manera que ofrecieran un reto técnico y velocidad tope a los pilotos y sus autos.

De Tijuana a Cataviña el primer día; Cataviña – Loreto el segundo y el tercer y último día de Loreto a Cabo San Lucas en donde se instaló la meta final. El mejor tiempo lo realizó el estadounidense Chris Eberz a bordo de su potente Studebaker 1954 con mas de 600 caballos de potencia. Rob Miller y Wade Willson, tras reparar las fallas de su Shelby 1965, quedando fuera en un par de secciones de velocidad y gracias a la magia de Steve Strupp quien encontró y repuso el diferencial que requerían en una antigua camioneta Ford casi abandonada en un poblado a un costado de la Transpeninsular, lograron colocarse en la segunda posición.

 

El auto mas hermoso, trofeo que también hubiera ganado de haber existido esta fase, fue el Mustang 1965 del Ingeniero Jesús Alatorre de San Luis Río Colorado, Sonora, quien se coronó con el primer lugar de la categoría Turismo Stock, equipo que también sufrió las inclemencias del asfalto superando algunos contratiempos mecánicos para alcanzar la meta final en Cabo San Lucas. Inscrito de último minuto y corriendo solo todo el trayecto a bordo de su Harley Davidson Screaming Eagle Edición Especial, sólo 400 en el mundo, el Doctor Alfredo Martínez, presidente del club de motociclistas “Mercenarios de Ensenada” se adjudicó el título de “Hombre de Acero” quien además logró esta hazaña sin descomposturas o fallas de conducción.

 

 

Entrada completa:

http://onewaybooks.weebly.com/rock–road/rally-historico-transpeninsular-2016

 

Libro:

Chihuahua Express 2016 ¡Que bonito es Chihuahua!

Desde hace 11 años, el estado más grande se ha convertido en la sede de una de las competencias en carretera más escénicas y espectaculares de nuestro país: el Rally Chihuahua Express. Durante tres días los competidores, organizadores y público se concentran para disfrutar de una contienda única y con un alto contenido de emociones.
En 2016 el Rally Chihuahua Express una vez más se convirtió en una cita que más allá del interés automovilístico deportivo, es un suceso en el que se encuentran pilotos y navegantes de reconocida experiencia con celebridades y aficionados que comparten la ruta y la posibilidad de disputar un buen lugar en la clasificación final.
Cada uno de los tres días reviste un encanto especial, pues se trata de recorridos totalmente distintos entre ellos, con la apariencia de haber estado en tres mundos muy alejados.

Día 1. Chihuahua- Ciudad Madera-Chihuahua.
Al recorrer la singular zona de los campos Menonitas, nos trasladamos a una época y lugares que supondríamos extintos. La curiosidad y el asombro de los muy tradicionales habitantes Menonitas ante el paso de los autos de competencia, causa sorpresa y mucho interés en todos los participantes del rally sin importar cuantas veces hayan estado ya en la ruta en ediciones anteriores.

En el camino, la combinación de etapas rápidas con zonas sinuosas, desafían la preparación de los autos y la capacidad de manejo de todas las tripulaciones. Pero la ida y vuelta a Ciudad Madera no da ninguna pista sobre los desafíos de los siguientes dos días. El día emocionante al terminar conserva grandes expectativas  para el resto del rally.

Día 2. Chihuahua-Divisadero-Chihuahua
Para muchos de los participantes, este segundo día es el más deseado y de manejo más exigente de todo el recorrido. Atravesar el corazón de la Sierra Tarahumara hasta llegar a la Barranca del Cobre se convierte en una ruta imposible de duplicar en cualquier otra parte del país. Los antiguos pueblos madereros nos van envolviendo entre camino y camino para finalmente conocer o reencontrar la imponente Barranca del Cobre en el extremo del Divisadero. Los Rarámuris en su tierra original, respetan sus tradiciones, indumentaria y costumbres. Todos los participantes emprenden el camino de regreso igualmente admirados tanto de la Barranca como de sus habitantes.

Día 3. Chihuahua-Ojinaga-Chihuahua
Después de los dos primeros días, el interés particular por conocer el ardiente desierto fronterizo sigue teniendo a los competidores a la expectativa. Llegan a la frontera del estado y del país en el día de etapas más rápidas de todo el rally. Para los que están todavía con la impresión del día anterior de la magnificencia de las vistas en Divisadero, este tercer día les reserva otro gran momento con las vistas espectaculares del Cañón del Pegüis unos kilómetros antes de llegar a Ojinaga. Una breve parada en los linderos de la Nación y vuelven todos rumbo a la capital del estado anfitrión, sin dejar de concentrarse pues estas últimas etapas son muy rápidas y pueden tener resultados sorpresivos si no se aplican todos los sentidos. Al llegar a Chihuahua la satisfacción es enorme, pues han completado tres días de emociones intensas y conocido con detalle una ruta que no se parece a ninguna otra en México ni en el mundo.

El anhelo de volver para el año siguiente queda muy grabado en el corazón de todos.  Como dice la canción: ¡Que bonito es Chihuahua!

 

Texto: Ing. Rodrigo Arrioja

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La Carrera Panamericana 2015

Una vez más llegó esa época del año en la que la cámara me sirve de máscara y con el disfraz de fotógrafo me lanzo a las carreteras de este país a disfrutar de muchas pasiones simultáneas: carreteras; viajes; coches y fotografía.

Y aunque no es en el estricto sentido una pasión, y más si reconozco que tengo cierta tendencia antisocial, conocer gente también resulta, en muchos de los casos, gratificante.

Así pues con este marco de referencia, la oportunidad de ser parte, una vez más, de una de las leyendas vivientes de los eventos automovilístcos a nivel mundial, salí rumbo a Chiapas, estado que me faltaba conocer de esta inmensa y bella república Mexicana, y así estar desde un par de días antes, en la edición número XXVII de La Carrera Panamericana, The ultimate Road Race.

Alrededor de 80 coches, tripulados por pilotos y copilotos de 15 paises, manejaron Studebakers, Mustangs, Porsches, Mercedes, Volvos, Renualts, Alfa Romeos, Oldsmobiles, Camaros, BMWs, Chevelles, MGs, Falcons, Fairlanes, Datsuns, Victorias, Escorts, Mazdas, Dodges, Lincolns, Corvettes, Subarus, Triumphs, Cadillacs, Chevrolets y Fords idénticos a los construidos entre 1940 y 1972 con los mas recientes sistemas de seguridad para eventos de este tipo avalados por la FIA.

El viernes 16 de octubre al amanecer nos lanzamos a devorar el asfalto, cual cazadores de tornados persiguiendo su enloquecido objetivo, recorrimos desde ese día aproximadamente 3,500 kilómetros de carreteras mexicanas, pasando por Oaxaca, Ciudad de México, Toluca, Morelia, Guanajuato, Zacatecas y Durango, con el único objetivo de tomar fotos de los coches a lo largo del trayecto, recorrido en siete días.

 

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Libro

 

 

 

Mad Max en Baja

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Baja es sinónimo de aventura, de encuentros inesperados, de sorpresas insospechadas.

 

Hace muchos años, muchos en verdad, fui por primera vez a la península por una innata necesidad de aventura, la historia no es larga pero la dejo para otra ocasión.

 

Ahora, esa necesidad de aventura y de recorrer la Baja una vez más me puso a preparar un viaje de una manera algo atropellada, pero lo logré, llegué y empezó la travesía, la grande, que, una vez más, pronto sera narrada, en partes o no, aún no lo sé, en fin eso es lo de menos.

 

Este tan sólo es un capítulo más de esa gran historia que fue participar como fotógrafo en el primer gran Rally Histórico Transpeninsular, hace menos de una semana de la que me encuentro redactando esto aún con la sensación de la México 1, en su totalidad, en mis riñones, en todos ellos.

 

Por cuestiones del destino, el fin de una etapa de velocidad del primer día de competencia, se tuvo que recorrer aproximadamente 1 km. hacia atrás, en las afueras de cierto poblado que prometo, en algún momento, recordar su nombre. Había unas cuantas casas a unos metros de la carretera y un taller de “talachas” como le decimos en la CDMX, que frente a ellas formaban algo semejante a una calle como las conocemos en las “grandes ciudades”.

 

De la Llantera Ceseña salió Mad Max, lo juro, aquí las fotos que lo corroboran, pero incluso es no fue lo insólito. Un personaje greñudo, alto, flaco y con las manos llenas de grasa preguntó que de qué se trataba el desmadrito que nos traíamos, cerrando la carretera con patrulla de federales y toda la faramalla. Con mas ganas de quitármelo de encima que de generar un fan mas de los rallies, le medio expliqué de que se trataba el desmadrito.

 

Como loco empezó a gritarle a, supongo su familia, que de pronto salieron, quien sabe de donde, con tabletas en manos y cámaras listas para disparar foto y video y ver el final de esa etapa del rally que pasaba justo frente a su casa.

 

El flaco, por llamarlo de alguna manera, me empezó a chorear con que ahí tenían hartos carros antiguos, incluso un Rolls Royce y un Citroen. Fue tanta su insistencia que accedí a ver su colección de coches clásicos en proceso de restauración. Corrí cámara en mano, apresurado por que yo tenía que estar junto al banderero del Control B para tomar las fotos de los autos que por ahí, no tardaban en cruzar.

 

Corrimos calle, o brecha, o sendero arriba una doña, el flaco y yo. Me detuve un par de instantes para tomar algunas fotos de varios coches, si, esos de colección que me choreaba el flaco, que encontrabamos en el trayecto. Yo seguía a la mujer que dirigía la fuga hasta meterme no sé por donde. Entraba a una puerta y me salia por otra mas adelante y me señalaba el camino. Confieso que por un instante me cruzó por la cabeza la idea de que me habían secuestrado unos traficantes de órganos, tras abrir y cerrar puertas y cruzar casas y patios, llegamos a lo que pudó, en algún remoto tiempo, ser un gallinero. Ahí estaban el Rolls Royce y el Citroen entre otros. Tomé la cámara y disparé a diestra y siniestra, apresurado y confuso entre la preocupación de que los competidores estaban por llegar o por salvar mis partes vitales, ya no lo sé…

 

Nunca supe que hacía Mad Max en Baja, no me dió tiempo de pedirle su autógrafo. Tampoco me enteré, cómo es qué esos coches, pertenecientes a  la doña que dirigió la escapada, estaban ahí, en el fin fondo del mundo, “producto de una larga vida de trabajo”, sin mas detalles, dijo el flaco como si adivinara mi pensamiento…

 

He aquí las fotos que dan testimonio de este “find”…

 

Chihuahua Express 2015, tres días de Rally no son nada…

En un escenario poco conocido, incluso para los turistas, que pone a prueba al extremo las habilidades de las tripulaciones en la conducción de sus poderosos coches, sobre carreteras de montaña y en tramos desérticos y presidido exitosamente por el Arquitecto Manuel “Chacho” Medina desde 2006 se lleva a cabo ininterrumpidamente el Rally: Chihuahua Express

Un rally de tres días, con etapas que van de Chihuahua a Ciudad Madera, el primer día; Chihuahua a Divisadero y Chihuahua a Ojinaga en el segundo y tercer día respectivamente. La carrera estuvo abierta a diferentes categorías, de las pocas en las que se puede ver competir sobre el mismo asfalto y peleando por los trofeos a autos clásicos y modernos.

En el Chihuahua Express han participado algunos pilotos internacionales de la serie NASCAR Corona, de nuestro vecino país del norte y otros de la talla de Stig Blomqvist y Michel Jourdain Jr., así mismo la han ganado tripulaciones conducidas por legendario Doug Mocket, que aún lo sigue corriendo y Bill Beilharz. En su décima edición, del 23 al 26 de abril, no hubo cambio en las rutas, que tienen un trayecto total de 1,670 kilómetros, de esos 540 kilómetros son de etapas de velocidad y 1,130 de tránsitos.

El primer día fue de trámites administrativos, gestión de licencias deportivas, inscripciones y revisión médica para ambos tripulantes, así como la revisión mecánica y de seguridad. Mas tarde se llevó a cabo la prueba de calificación y constó de 12 kilómetros, siendo las Curvas del Perico el sitio donde los pilotos definieron su posición de arranque al día siguiente. Antes del anochecer, previo a la arrancada simbólica en El Palomar, se llevó a cabo la ya tradicional bendición de cascos, un solemne y místico ritual Tarahumara.

El viernes 24 arrancó el Rally Chihuahua Express a las 8:30 horas, los pilotos se dirigieron al norte, con rumbo a ciudad Madera, recorrido que pasó por bosques y cañadas, teniendo cinco etapas de velocidad, después un servicio de 40 minutos en Madera, de donde regresaron por la misma carretera con las mismas cinco etapas de velocidad.

El día siguiente los competidores partieron al Divisadero, adentrándose en la espectacular Sierra Tarahumara, siendo esta la etapa más larga, pues se recorrieronn 610 kilómetros.

Finalmente, el domingo se corrió de ida y vuelta, la carretera a Ojinaga, en un trayecto de 311 kilómetros, con una parada obligada de quince minutos en el impresionante Cañón del Pegüis para disfrutar de la espectacular vista. La llegada final fue en el Fashion Mall, en donde cada año se premia al más rápido.

Esta décima edición fue de gran calidad, donde la disputa de los primeros lugares estuvo muy peleada, ya que participaron una vez mas, los ganadores de las versión 2009, además del actual monarca ganador en las ediciones 2012 y 2014, así como el legendario Doug Mocket y la mexicana Angélica Fuentes, triunfadora también en 2007 y 2013. La lucha estuvo muy cerrada por la primeras posiciones de cada categoría y todos competieron por una sola clasificación absoluta.

 

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El libro, una memoria gráfico:

Del archivo…

Es altamente posible que antes de la década de los setentas yo hubiera pisado por primera ocasión el Autódromo de la Magdalena Mixuca, como antes se conocía al Autódromo Hermanos Rodríguez. 

Estuve ahí en el último Gran Premio de México de F1 de la primera época, viendo como se atravesaba la pista un perro frente a los coches y la gente se apostaba a ver la carrera del otro lado de la alambrada sin mayor precaución, motivos por los cuales nos quedamos por muchos años, sin Fórmula Uno en este país.

Desde entonces he visto muchas competencias ahí, casi siempre acompañado de una cámara, mis primeras fotos de carreras de coches fueron en ese escenario a los once años.

Incluso llegué a estar en pits varias carreras cuando mi hermano corría en la popular y divertiida Fórmula Pony, hace ya algunas décadas. 

Fui en el 86, orgulloso con mi primer gafete de prensa, tomando fotos incluso en pits y en paddock, de mi gran ídolo de la máxima categoría, Alain Prost. 

La primera vez que recorrí el autódromo, en su trazado original, fue como a los 7 años a bordo del coche de mi padre que no tengo idea de como se coló después de una carrera. Él conocía a mucha gente del medio, fue miembro del Club Roda y más que nada, toda su vida trabajó en el mundo automotriz, para Ford escencialmente.

Hay cosas que actualmente hago y  no puedo desligarlas de mi padre, mi pasión por la fotografía y por los coches, lo que no se hurta se hereda dicen por ahí.

Así que he aquí fotos de un día de Autódromo, en algo llamado Gran Premio Histórico de México, hace un par de años. Más que una carrera, un paseo por la pista por el puro placer de manejar joyas bien conservadas de la industria automotriz de hace ya algunos años.

 

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