La Expuesta Intimidad del Abandono IV

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Demasiados debrayes para una sóla noche…

Nota 3

(De la serie: Apuntes para un voyeur -Nota 3-)

 

 

Así de pronto todo es tan inasible, como la vida misma…

Y como viento deshojando árboles desfilan en mi mente destellos y en esa larga secuencia veo tus ojos y tu falda en el aire y tu fugacidad y todo encaja preciso como un rompecabezas que se vuelve a desvanecer en mi memoria…

Algunas noches me da por tirarme de cabeza al abismo de lo absurdo…, sólo algunas noches…

La nostalgia profunda de yo qué sé qué cosas, enredada en los cabellos largos de una y la sonrisa contagiosa de la otra, o a caso eran sus piernas? Demasiados recuerdos para una sola noche…

Lo pienso y me parece un despilfarro, vivir y dejar de hacerlo, así nomás…

En noches como esta, veo las estrellas y me da la sensación de que es como la manera más delicada de quererte…

Para que desear que amanezcas en mi cama, si una taza de café puede ser mía cada mañana…

No soy yo, eres tú. Pero no entiendes porque no eres yo…

Zona muerta

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Son las 9:50 p.m. y salgo a comprar unos cigarros. Cierro la puerta de casa y caigo en cuenta de que unos segundos antes, justo al estar a unos pasos de salir a la calle, se empezó a gestar esta sensación. El silencio es casi absoluto, escucho con una claridad nunca antes experimentada el crujir de las hoja secas bajo mis pasos, cada uno después del otro, claros y calmos, pausados y constantes en medio de una nada con sombras de la noche. El silencio empieza a adquirir una dimensión extraordinaria, una presencia importante, me acompaña y me conforta. Sólo el silencio y mis pasos. Extraño. La idea de ser el único ser vivo sobre el planeta cruza por mi mente, el sonido de mi respiración me da una certeza, estoy vivo, no soy yo un muerto más deambulando en el limbo, penando por esta obscura calle. Sonrío. Al acercarme a una avenida transitada el ruido habitual de esta me regresa pausadamente a la realidad. Llego al Oxxo y pago mis Camel 14. Salgo desandando mis pasos camino a casa. Al aproximarme a ese punto sereno, de penumbras danzantes una vez más, vuelve con mayor fuerza la misma sensación, la misma reconfortante sensación de flotar en el vacío, el portal se abre e ingreso en la zona del mutismo, en la zona muerta. Este mundo, en este infinito instante, sólo lo habito yo.