Walk of fame, Hollywood Boulevard, Los Angeles, Ca.

Crecemos y nos acompañan a cada paso, por un buen trecho, con esos que sin conocernos nos dejan huella, algunos una muy profunda. Idolatramos a pocos y hasta culto les rendimos. Sus vidas, sus historias, su quehacer y su fama nos las vamos apropiando, hasta que llega a brotar esa sensación de cercanía, de intimidad, de familia. Algunos otros pasan sin pena ni gloria para muchos. Son ellos, los famosos que nos entretienen en los medios, en el cine, en la radio. Son la farándula del país al norte del Río Bravo, algunos, los menos, son de acá o del otro lado del charco, de los dos charcos.

 

 

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Eva tomando el sol…

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Eva Tomando El Sol

Joaquín Sabina

Todo empezó cuando aquella serpiente
Me trajo una manzana y dijo prueba
Yo me llamaba Adán
Seguramente tú te llamabas Eva
Vivíamos de scuoters en un piso
Abandonado de Moratalaz
Si no has estado allí
No has visto el paraíso terrenal
Cogimos un colchón de una basura
Dos sillas y una mesa con tres patas
Mientras yo emborronaba partituras
Tu freías las patatas
Plantamos cañamones de ketama
Y un tiesto nos creció ante el ventanal
Con una rama de árbol
De la ciencia del bien y del mal
A Eva le gustaba estar morena
Y se tumbaba cada tarde al sol
Nadie vio nunca una sirena
Tan desnuda en un balcón
Pronto en cada ventana hubo un marido
A la hora en que montaba el show mi chica
Aunque en la tele diera en diferido
El Real Madrid – Benfica
Un día la víbora del entresuelo
En trance a su consorte sorprendió
Formó un revuelo y telefoneó al 092
Y como no teníamos apellidos
Ni hojas de parra, ni un tío concejal
Ni más Dios que Cupido
No sirvió de nada protestar
Eva tomando el sol, bendito descontrol
Besos, cebolla y pan, que más quieres Adán
Un juez que se creía Dios dispuso
Que precintara un guardia nuestro piso
No quedan plazas para dos intrusos en el paraíso
Estábamos sobre el colchón desnudos
Jugando a nuestro juego favorito
Al ver entrar la pasma
Eva no pudo sofocar un grito
A golpes la bajó por la escalera
Un ángel disfrazado de alguacil
Sin importarle un pijo
Que estuviera encinta de Caín
Hoy Eva vende en un supermercado
Manzanas del pecado original
Yo canto en la calle Preciados
Todos me llaman Adán
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Sólo se que…

Todas las certezas de mi juventud se van disipando una a una con los años, ahora sólo sé, como el filósofo dijera, que no sé nada. Supertramp, de mis épocas de sabio, así lo cantaba:

When I was young, it seemed that life was so wonderful,
a miracle, oh it was beautiful, magical…

There are times when all the world’s asleep,
the questions run too deep
for such a simple man.
Won’t you please, please tell me what I’ve learned
I know it sounds absurd
but please tell me who I am…

 

 

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Supertramp

The Logical Song

When I was young, it seemed that life was so wonderful,
A miracle, oh it was beautiful, magical.
And all the birds in the trees, well they’d be singing so happily,
Joyfully, playfully watching me.
But then they send me away to teach me how to be sensible,
Logical, responsible, practical.
And they showed me a world where I could be so dependable,
Clinical, intellectual, cynical.There are times when all the world’s asleep,
The questions run too deep
For such a simple man.
Won’t you please, please tell me what we’ve learned
I know it sounds absurd
But please tell me who I am.Now watch what you say or they’ll be calling you a radical,
Liberal, fanatical, criminal.
Won’t you sign up your name, we’d like to feel you’re
Acceptable, respectable, presentable, a vegetable!At night, when all the world’s asleep,
The questions run so deep
For such a simple man.
Won’t you please, please tell me what we’ve learned
I know it sounds absurd
But please tell me who I am…
Songwriters: DAVIES, RICHARD / HODGSON, ROGER
The Logical Song lyrics © Universal Music Publishing Group

Crónica navideña

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Ese día, como cada año, era especial, único. Todos teníamos nuestras tareas asignadas, algunos desde varios días antes, semanas quizás. Yo iba por los refrescos desde temprano, así que me tocaba lavar envases de Coca Cola y de Orange Crush de vidrio y que vacíos, pesaban igual o mas que llenos, siempre estaban empolvados ya que los arrumbábamos en el patio trasero de la casa, abajo de los calentadores y de cientos de ramas de los árboles del jardín del vecino, que eran los encargados de proporcionar las otoñales hojas que tapaban las coladeras de la azotea y que me tocaba barrer cada época de lluvias, pero esa es otra historia. Así que con los envases limpios y en uno de esos incómodos carritos de alambre que se plegaban iba a la tienda de Melito, en la esquina de Vieyra, en donde vivíamos y no recuerdo cual otra, a dos cuadras de la casa, a veces daba dos o tres vueltas porque, además de que la presentación mas grande en esos años sólo era de un litro, cuando regresaba mi madre me preguntaba, invariablemente, si había comprado Sidral, invariablemente se me olvidaba, así que, invariablemente, regresaba a la tiendita.

Luego, poco mas tarde, tenía que ir a Elizondo a comprar cuernitos y baguettes para la comida, eran muchísimos, no recuerdo cuantos pero si mas de dos bolsas llenas de pan. Ya en casa con refrescos y pan, parte de mis tareas asignadas de cada año, me disponía a poner la mesa. Aquí cabe hacer una pausa, las navidades en mi primera infancia, como las recuerdo, comíamos en casa con mis hermanos y un par de tías maternas, después de la comida repartíamos algunos regalos y entrando la noche nos poníamos guapos porque iríamos a las Lomas de Chapultepec, a Paseo de La Reforma a visitar a la tía y a la prima de mi padre, la tía Gena, mi tocaya Eugenia y del 10 de junio igual que yo, pero esa es, también, otra historia.

Un par de veces al año íbamos a esa casa, hasta que Mamá Grande murió por ahí de finales de los setentas y desde entonces dejamos de ir los 10 de mayo, así que después sólo visitábamos a los Solana en navidad, no puedo olvidar el enorme árbol de esas fechas en esa casa, el aroma del puro de mi tío Gastón en su estudio lleno de libros y libreros de caoba, su enorme escritorio y sus sillones de piel obscura. Esa luz tan particular, ad hoc con la exquisita decoración de la sala del segundo piso en donde nos reuníamos con mis tías y mis primas, fue en una de esas navidades, en esa casa, en que decidí mi futuro, pero esa también, una vez más, es otra historia.

Después, una hora más tarde apróximadamente, nos dirigíamos al otro lado de la ciudad, a Ermita Iztapalapa en donde pasábamos el resto de la noche y nos empacábamos la deliciosa cena en casa de mi bisabuela materna y parte de la familia de mi madre, mis abuelos, mis primos los Márquez y no recuerdo quién más. Nos salíamos a la calle en donde mi abuelo abría la cajuela, enorme por cierto, de su Opel Record del 58 que estaba llena de cuetes, me encendía un cigarro, por ser mas seguro para prender las mechas de la pirotécnia, en donde, además, porqué no, a los ocho o nueve años me di mis primeros jalones de tabaco, y ya medio mareado por los humos del churrito a echar chifladores, escupidores, buscapiés, brujas, baritas, luces de bengala chiquitas y enormes etc, etc…

A finales de mi adolescencia y con la muerte de la bisabuela las navidades ya sólo las pasábamos en casa, las primeras no fueron muy concurridas, la tradición empezaba, pero después éramos un mundo, en ocasiones llegaba Luis mi hermano mayor, el resto de mis hermanos Adrián, Moni, Nacho y Nora, Irene y Blanca con pareja y familia los que ya tenían; la tía Chabe, hermana de mi madre mi tío Juan Manuel y mis primos Juan Alberto y Marisa; la tía Carmela con mi tío Memo y mis primos Memo, Edgar y Mauricio; y si mal no recuerdo la tía Paty y su familia también iban y siempre, siempre había alguien más como Neto, buen amigo de mis hermanos y del resto de la familia que en algunas navidades nos acompañara.

La cena, caray cómo olvidarla, para mi, más allá de los regalos, la cena era la mitad de la navidad, la otra parte era mi familia. Ese pavo y su relleno que hacía mi madre nunca lo he vuelto ni volveré a probar, ella sí sabía hacer pavo y no sólo eso el bacalao excelente igual, la ensalada de manzana con nuez, la sopa de codito frío, el espagueti, los romeritos y sus tortas de camarón, joder, todo un banquete, un delicioso banquete, interminable. Recuerdo a mis padres en el extremo de la mesa jugueteando y cortando el pavo con un cuchillo eléctrico que causaba controversia, pero dejaba exquisitas rebanadas del cadáver de la desafortunada ave, todos alrededor de la mesa haciendo cola esperando por porciones del susodicho y sirviéndonos de todo lo demás mientras llegaba nuestro turno ante el difunto y escoger las partes que mi padre nos cortaría.

Pláticas y risas, la mas estruéndosa de Nacho, o era la de Adrián…? en fin, se oían toda la noche, los gritos de mi tía Chabe y sus chistes, las carcajadas de mi madre y los cocteles de mi padre. De fondo siempre, invariablemente, Ray Coniff ponía la nota musical, sólo dos LP´s teníamos, la secuencia de las rolas ya la olvidé, pero no su característico scratch que los hacía tan nuestros, toda la noche sonaban esas perfectas orquestaciones con sus coros tan melodiosos, tan llenos de navidad, ahora tan entrañables para mi.

Después de la cena repartíamos los tan ansiados regalos que nos llevaba un par de horas y una vez mas las risas, las carcajadas y los abrazos, los besos y, por supuesto, los gritos y los apapachos del alma y de las entrañas ya que algunos seguíamos refinándonos las viandas y los vinos, hasta que en algunas ocasiones, terminábamos bailando. Eso era la navidad, así fue mi navidad. Para mi si no es así, no es navidad y como se muy bien que nunca volverá a ser así, ni remotamente, ya no me ilusiona más nada esta época. Vaya problema cuando ahora es a mi a quien le corresponde fabricar las ilusiones.

Llegó el tiempo y con él también esos momentos, algunos de ellos en el que crecer no está tan chido y nos llenamos de otras vidas, nos casamos y algunos nos descasamos y reincidimos y las navidades se complican, ya son otras historias. Parte de la familia se sigue reuniendo, supongo que conservan algunas tradiciones, aunque por mas que lo hagan ya no está ni mi papá, ni mi mamá, ni mis abuelitos, ni es en ese enorme comedor, ni esa cocina, ese cuarto de tele, ni esa sala tan llena de trebejos, ni ese hall, la cantina y las escaleras de la vieja casona de Vieyra en San Miguel Chapultepec. La navidad era mi casa, era mi familia. Sólo me queda pués, los recuerdos, algunas fotos y la música de Ray Coniff.

Joder… ¿a dónde se fue todo eso?

Delilah

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Le dije -hagamos lo de siempre, abro otra de tinto y que se nos una Delilah-

Al caer la aguja de la tornamesa sobre el acetato, alcancé a oir ese particular sonido que hacía su falda de lana al deslizarse hacia abajo sobre sus medias de seda…

Nunca mas supe de ella, hoy, algunos años después, no recuerdo que fue lo que sucedió, en mi mente vaga como fantasma ese rancio sabor del Chianti Riserva di Castello di Monsanto que no he vuelto a paladear y las notas de Delilah me alcanzan desde la trompeta de Clifford Brown cada noche de jueves y me acompañan por las calles de esta húmeda ciudad…

 

Solía ser en jueves…

Botella

Esa noche, como cada noche de jueves que recordaba desde que llegué a esa húmeda ciudad, hace ya no se cuanto tiempo, descorché una de tinto y antes de apurar el resto de las copas, nuestros cuerpos se perdieron en una interminable danza, una suerte de lucha corografiada por todos los rincones de la habitación, en la que cada uno hacía su parte sincronizada y precisamente, era un número ya muy ensayado, una pieza ya muy bailada. Como nunca antes, tenía la extraña sensación de observar aquella épica escena desde el sillón junto a la ventana, por la que se colaban luces rojas y azules del letrero callejero de neón que no cesaba de prender y apagar al ritmo de la pausada cadencia de la música que subía desde el club de jazz en la esquina de la calle, la trompeta de Chet Baker y su Almost Blue sonaba como si fuera el preludio compuesto para la despedida de esa media noche, en la que ninguno de los dos intuíamos que esta vez no sería un hasta luego…

 

Hallelujah!

Leonard Cohen / Jeff Buckley

Well I heard there was a secret chord
that David played and it pleased the Lord
But you don’t really care for music, do you?
Well it goes like this:
The fourth, the fifth,
The minor fall and the major lift
The baffled king composing Hallelujah

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…

Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew you
She tied you to her kitchen chair
She broke your throne and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…

Baby I’ve been here before
I’ve seen this room and I’ve walked this floor (you know)
I used to live alone before I knew you
And I’ve seen your flag on the marble arch
and love is not a victory march
It’s a cold and it’s a broken Hallelujah

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…

There was a time when you let me know
What’s really going on below
But now you never show that to me, do you?
But remember when I moved in you
And the holy dove was moving too
And every breath we drew was Hallelujah

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…

Maybe there’s a God above
But all I’ve ever learned from love
Was how to shoot somebody who outdrew you
And it’s not a cry that you hear at night
It’s not somebody who’s seen the light
It’s a cold and it’s a broken Hallelujah

I did my best, it wasn’t much
I couldn’t feel, so I tried to touch
I’ve told the truth, I didn’t come to fool you
And even though it all went wrong
I’ll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah

Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…
Hallelujah, hallelujah, hallelujah, hallelujah…
Hallelujah, hallelujah, hallelujah
Hallelujah, hallelujah

 

Hannah Trigwell

 

Leonard Cohen

Gloria -Patti Smith-

They’re singing, jesus died for somebody’s sins but not mine.

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Jesus died for somebody’s sins but not mine
Meltin’ in a pot of thieves
Wild card up my sleeve
Thick heart of stone
My sins my own
They belong to me, me

People say ‘beware!’
But I don’t care
The words are just
Rules and regulations to me, me

I-i walk in a room, you know I look so proud
I’m movin’ in this here atmosphere, well, anything’s allowed
And I go to this here party and I just get bored
Until I look out the window, see a sweet young thing
Humpin’ on the parking meter, leanin’ on the parking meter
Oh, she looks so good, oh, she looks so fine
And I got this crazy feeling and then I’m gonna ah-ah make her mine
Ooh I’ll put my spell on her

Here she comes
Walkin’ down the street
Here she comes
Comin’ through my door
Here she comes
Crawlin’ up my stair
Here she comes
Waltzin’ through the hall
In a pretty red dress
And oh, she looks so good, oh, she looks so fine
And I got this crazy feeling that I’m gonna ah-ah make her mine

And then I hear this knockin’ on my door
Hear this knockin’ on my door
And I look up into the big tower clock
And say, ‘oh my God here’s midnight!’
And my baby is walkin’ through the door
Leanin’ on my couch she whispers to me and I take the big plunge
And oh, she was so good and oh, she was so fine
And I’m gonna tell the world that I just ah-ah made her mine

And I said darling, tell me your name, she told me her name
She whispered to me, she told me her name
And her name is, and her name is, and her name is, and her name is g-l-o-r-i-a
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria

I was at the stadium
There were twenty thousand girls called their names out to me
Marie and ruth but to tell you the truth
I didn’t hear them I didn’t see
I let my eyes rise to the big tower clock
And I heard those bells chimin’ in my heart
Going ding dong ding dong ding dong ding dong.
Ding dong ding dong ding dong ding dong
Counting the time, then you came to my room
And you whispered to me and we took the big plunge
And oh. you were so good, oh, you were so fine
And I gotta tell the world that I make her mine make her mine
Make her mine make her mine make her mine make her mine

G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria

And the tower bells chime, ‘ding dong’ they chime
They’re singing, ‘jesus died for somebody’s sins but not mine.’

Gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a,
Gloria g-l-o-r-i-a, g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria .